La llegada de Vincenzo Alberto Annese al banquillo del Nzalang Nacional abre una nueva etapa para la selección de Guinea Ecuatorial. El técnico italiano tiene experiencia internacional, ha ganado títulos y ha trabajado en distintos países. Eso es indiscutible.
La Federación Ecuatoguineana de Fútbol ha decidido cambiar de rumbo después de la etapa de Juan Micha. Ahora apuesta por un entrena dor extranjero con experiencia en varios continentes. La decisión puede ser acertada, pero todavía nadie puede asegurar que Annese vaya a conseguir mejores resultados que su antecesor.
Pero su nombramiento también deja una pregunta que merece ser debatida: ¿era necesario volver a buscar fuera del país cuando Guinea Ecuatorial también tiene entrenadores que conocen nuestro fútbol y nuestra realidad?
Cambiar de entrenador no siempre significa solucionar el problema
En el fútbol, cuando los resultados no acompañan, lo más fácil suele ser cambiar al entrenador. Sin embargo, una selección no depende únicamente del técnico.
Hay que preguntarse qué objetivos tendrá Annese, qué jugadores tendrá a su disposición, cómo será la planificación, qué apoyo recibirá de la federación y cuánto tiempo tendrá para desarrollar su trabajo.
Si se cambia de entrenador pero no se revisan otros problemas que puedan existir alrededor de la selección, el nuevo técnico puede terminar encontrándose con las mismas dificultades que tuvo Juan Micha.
Por eso, más que preguntarnos solamente si Annese es un buen entrenador, deberíamos preguntarnos qué proyecto tiene la FEGUIFUT para el Nzalang Nacional.
¿Por qué un extranjero y no un ecuatoguineano?
Esta es quizá la pregunta más incómoda.
Guinea Ecuatorial tiene personas que conocen el fútbol nacional, antiguos futbolistas y entrenadores que llevan años trabajando en diferentes categorías. Algunos pueden contar con formación y licencias para dirigir equipos.
Entonces, ¿por qué no se ha considerado seriamente la posibilidad de entregar la selección a un entrenador ecuatoguineano?
No se trata de decir que un entrenador extranjero sea malo. Tampoco de rechazar a Annese antes de que empiece su trabajo. Se trata de abrir un debate sobre el desarrollo de nuestros propios técnicos.
Si nunca damos una oportunidad importante a los entrenadores nacionales, será difícil saber hasta dónde pueden llegar.
Además, un técnico ecuatoguineano puede conocer mejor la realidad de nuestros jugadores, las categorías inferiores, los clubes, las dificultades del fútbol nacional y hasta la mentalidad de los futbolistas.
Pero también hay que ser honestos: ser ecuatoguineano no convierte automáticamente a nadie en buen entrenador. La selección debe estar en manos del profesional que presente el mejor proyecto, tenga la preparación necesaria y pueda demostrar capacidad para conseguir resultados.
Por eso sería interesante conocer si la FEGUIFUT realizó un proceso abierto de selección y qué criterios utilizó para elegir a Annese.
Annese tiene argumentos para ser una apuesta interesante
El nuevo seleccionador tampoco llega sin méritos.
Su experiencia en diferentes países y sus títulos con Gokulam Kerala en la India muestran que sabe trabajar y construir equipos competitivos. También tuvo una experiencia positiva con Nepal, donde consiguió conquistar un torneo internacional.
Eso permite pensar que Annese puede aportar nuevas ideas, disciplina y una metodología diferente al Nzalang.
Pero una cosa es tener un buen currículum y otra muy distinta conseguir que esas experiencias funcionen en Guinea Ecuatorial.
El fútbol de selecciones tiene características especiales. El entrenador dispone de poco tiempo para trabajar con los jugadores y debe adaptarse rápidamente a las condiciones del país.
Por eso, el verdadero examen de Annese comenzará cuando tenga que competir.
El problema no debería ser extranjero contra ecuatoguineano
El debate debería ser más profundo.
No necesitamos elegir entre un entrenador extranjero o uno nacional simplemente por su nacionalidad. Necesitamos elegir al mejor profesional para el proyecto del Nzalang.
Si Annese es el mejor candidato, hay que apoyarlo y darle las condiciones necesarias para trabajar.
Pero si existen entrenadores ecuatoguineanos preparados, la federación también debería crear caminos para que puedan crecer, dirigir selecciones inferiores, trabajar como asistentes y, algún día, estar preparados para asumir la selección absoluta.
No podemos pedir resultados internacionales mientras dejamos de lado la formación de nuestros propios técnicos.
Ahora toca demostrarlo en el campo
La llegada de Annese puede ser una buena decisión. También puede terminar siendo una apuesta que no dé los resultados esperados. Hoy es demasiado pronto para saberlo.
Lo que sí está claro es que la FEGUIFUT debe explicar qué espera del nuevo seleccionador y cuál es el proyecto deportivo que existe detrás de su contratación.
Los aficionados no necesitan solamente un nuevo nombre en el banquillo. Necesitan una selección organizada, competitiva y con un proyecto de futuro.
Annese tendrá ahora la oportunidad de demostrar que la confianza depositada en él está justificada.
Y la FEGUIFUT tendrá otra tarea pendiente: demostrar que cuando busca fuera del país no es porque no existan entrenadores ecuatoguineanos capaces, sino porque realmente ha elegido al profesional que considera más preparado para llevar al Nzalang a un nivel superior.
Porque la pregunta no debería ser solamente «¿por qué un italiano?», sino también:
¿Qué proyecto tiene Guinea Ecuatorial para que algún día un entrenador ecuatoguineano pueda ocupar ese mismo banquillo por méritos propios?

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