La mejor alumna de la Selectividad 2026 pide a quienes suspendieron que sigan luchando por sus sueños

Con una media de 8,89 puntos, la estudiante de Bata comparte su experiencia, las dificultades que encontró durante su preparación y su sueño de estudiar Banca y Finanzas. A quienes no lograron aprobar, les recuerda que todavía tienen otra oportunidad.

Detrás de una buena nota hay muchas horas de estudio, momentos de dificultad y sueños que impulsan a seguir adelante. Margarita Prudencia Binan Iyanga Nchama conoce bien ese camino. A sus 19 años, ha logrado una media de 8,89 puntos en la Selectividad 2026, un resultado que la sitúa entre los estudiantes más destacados de Guinea Ecuatorial.

Pero su historia no trata solamente de notas. También habla de esfuerzo, fe y confianza en el futuro.

La joven, alumna del centro Nuestra Señora de Bisila de Bata, ha conseguido la calificación media más alta tanto en la convocatoria ordinaria como en la extraordinaria de septiembre, según los resultados facilitados de las pruebas. Ahora, después de este logro, comienza a mirar hacia una nueva meta: estudiar Banca y Finanzas.

En una entrevista con el equipo de AhoraEG, realizada el jueves 15 de octubre, Margarita contó cómo se preparó para los exámenes y qué hizo para superar las dificultades que encontró durante el camino.

Cuatro horas al día para acercarse a su sueño

Preparar la Selectividad requiere tiempo y paciencia. Margarita lo sabía y, por eso, intentaba aprovechar cada jornada para repasar las materias.

La estudiante dedicaba unas cuatro horas diarias al estudio. Combinaba las clases y los repasos en el centro educativo con el trabajo en casa.

No todas las asignaturas le resultaban igual de fáciles. Algunas necesitaban más atención, especialmente el Francés, una materia que le suponía una dificultad mayor.

En lugar de dejarla de lado, procuraba practicarla con frecuencia. Sabía que necesitaba mejorar y decidió dedicarle parte de su tiempo.

El esfuerzo se reflejó en sus resultados. Obtuvo un 8,15 en Francés, un 9,05 en Lengua y Literatura y un 9,35 tanto en Historia de África y de Guinea Ecuatorial como en Economía de la Empresa. En Geografía de los Grandes Espacios consiguió un 8,93.

Son calificaciones que muestran el buen resultado de su preparación y de la atención que prestó a las distintas materias.

«A Dios rogando y con el mazo dando»

Cuando Margarita habla de su experiencia, hay una frase que resume su manera de entender el esfuerzo: «A Dios rogando y con el mazo dando».

Para ella, confiar en Dios y trabajar duro son dos cosas que pueden ir de la mano.

Su resultado llega después de dedicar tiempo a los estudios, practicar las asignaturas que más le costaban y mantener una rutina de preparación.

Su experiencia recuerda que alcanzar una meta no siempre significa tenerlo todo fácil. A veces, también significa reconocer que algo nos cuesta y seguir intentándolo hasta mejorar.

En el caso de Margarita, el Francés fue uno de esos retos. Aunque no era la asignatura que más dominaba, consiguió una nota de 8,15.

Un nuevo sueño después de la Selectividad

Con los exámenes ya realizados y los resultados publicados, Margarita empieza a pensar en lo que viene después.

Su deseo es estudiar Banca y Finanzas en la universidad. Es el siguiente paso de una trayectoria académica en la que ahora suma un resultado destacado.

Sin embargo, todavía no ha formalizado su matrícula universitaria. Por el momento, su objetivo es continuar avanzando hacia esa meta.

La universidad supondrá una nueva etapa, con otros aprendizajes y nuevos retos. Pero la joven afronta ese futuro después de haber demostrado que puede conseguir buenos resultados cuando combina la preparación con la constancia.

Para quienes han suspendido, todavía hay esperanza

Margarita también ha querido acordarse de los estudiantes que no consiguieron aprobar.

Sabe que recibir una nota negativa puede ser doloroso. Después de tanto esfuerzo, algunos pueden sentirse tristes, perder la confianza o pensar que ya no podrán alcanzar sus sueños.

Por eso, su mensaje para ellos es de ánimo.

Les aconseja que no abandonen sus estudios y que aprovechen el tiempo para prepararse mejor. También les anima a dedicar más atención a las asignaturas que les han resultado difíciles.

Su idea es sencilla: suspender un examen no significa que una persona no pueda conseguir sus objetivos.

«Nunca es tarde», es el mensaje con el que ha querido animar a quienes tendrán que volver a presentarse a las pruebas.

Sus palabras ponen el acento en algo importante: cada estudiante tiene su propio camino y no todos consiguen sus metas al mismo tiempo.

Una nota alta y una lección para el futuro

La historia de Margarita Prudencia Binan Iyanga Nchama termina una etapa, pero abre otra.

Su media de 8,89 puntos representa un logro importante. Sin embargo, su experiencia también deja una enseñanza para otros jóvenes: estudiar, reconocer las dificultades y mantener la confianza puede ayudar a seguir avanzando.

Ahora, con la mirada puesta en Banca y Finanzas, Margarita tiene por delante nuevos retos y oportunidades.

Y para quienes todavía esperan conseguir sus objetivos, deja un mensaje que va más allá de los resultados de un examen: no hay que rendirse ante la primera dificultad. A veces, una nueva oportunidad es el comienzo de algo mejor.


Fuente: periódico digital AhoraEG 



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