La libertad de expresión no es libertad para mentir


En nuestro pais existe una mala costumbre que debemos reconocer: muchas personas hablan de la vida de los demás sin conocer la verdad. Basta con escuchar un rumor para convertirlo en noticia y basta con ver a alguien progresar para empezar a inventar historias sobre su dinero o su vida.

Y lo peor es que algunos llaman a eso libertad de expresión.

Pero no. La libertad de expresión no es libertad para mentir, insultar o acusar a una persona de delitos sin tener pruebas.

Una cosa es criticar a un político, a un funcionario o a cualquier ciudadano. Todos tenemos derecho a dar nuestra opinión y a no estar de acuerdo con las decisiones de los demás.

Pero otra cosa muy diferente es decir que una persona es corrupta, ladrona o delincuente sin poder demostrarlo.

En nuestro país hay personas que inventan historias para perjudicar a otros, quedar bien ante sus superiores o conseguir algún beneficio personal. Incluso hay quienes son capaces de presentar acusaciones ante personas importantes sin tener una sola prueba.

Después, cuando se les pide demostrar lo que han dicho, responden: “Tengo libertad de expresión”.

Eso no es libertad de expresión.

Eso es irresponsabilidad.

Las redes sociales también han empeorado este problema. Hoy cualquiera publica una acusación y miles de personas la comparten sin preguntar si es verdad. Cuando la mentira destruye la reputación de alguien, nadie quiere asumir la responsabilidad.

Debemos aprender algo muy sencillo: si no sabes, no inventes; si no tienes pruebas, no acuses.

Criticar no es un delito. Denunciar tampoco. Pero si alguien tiene pruebas sobre corrupción o cualquier otro delito, debe presentarlas ante la Justicia.

Una sociedad seria no puede vivir de rumores, mentiras y acusaciones sin fundamento.

Ha llegado el momento de entender que nuestras palabras tienen consecuencias. Porque hablar es fácil, acusar también, pero reparar una reputación destruida por una mentira puede ser muy difícil.

La libertad de expresión nos da derecho a hablar, pero no nos da derecho a destruir la vida de los demás con mentiras.

Publicar un comentario

0 Comentarios