Tras tres semanas sin descanso, las Fuerzas Armadas culminan, al límite de sus fuerzas, la mayor operación de búsqueda de su historia recientemente
Tras tres intensas semanas de operaciones ininterrumpidas, las Fuerzas Armadas de Guinea Ecuatorial lograron localizar el helicóptero militar Z-9, desaparecido desde el pasado 19 de junio, junto a los cuatro miembros de su tripulación, quienes fueron hallados sin vida. Fueron veintiún días de rastreo constante, de jornadas que se extendían hasta el agotamiento físico, sin que ello mermara en ningún momento la determinación de nuestros militares por encontrar a sus compañeros.
El cansancio se dejó ver en cada rostro, en cada bota cubierta de barro tras horas de ascenso por terrenos escarpados, pero jamás en la voluntad. Desde el centro de operaciones establecido en el municipio de Bikurga, distrito de Evinayong, los mandos militares sostuvieron el ritmo del operativo día tras día, reorganizando equipos, redistribuyendo fuerzas y empujando el rastreo hacia zonas cada vez más difíciles, sin permitirse una tregua.
Cerca de 2.000 efectivos se mantuvieron desplegados durante todo este tiempo, muchos de ellos durmiendo poco, comiendo lo justo y avanzando bajo condiciones adversas, conscientes de que cada hora contaba. A su lado, bomberos de la Protección Civil, especialistas internacionales, habitantes de las zonas rastreadas y los propios familiares de los pilotos fueron testigos de un esfuerzo que no conoció límites ni rendición.
Fue esa entrega, sostenida incluso cuando las fuerzas físicas empezaban a flaquear, la que finalmente permitió hallar el Z-9 y a su tripulación. La familia de las víctimas ha expresado su profundo agradecimiento por un trabajo que, pese al desgaste evidente de quienes participaron, nunca se detuvo.
Guinea Ecuatorial tiene hoy más motivos para sentirse orgullosa de sus Fuerzas Armadas: hombres y mujeres que, exhaustos pero firmes, demostraron que el compromiso con la patria no conoce cansancio que lo detenga.

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